CADA QUIÉN BUSCA ESTRATEGIAS PARA VIVIR, UNA DE LAS MIAS: ¡DEJAR DE LLAMAR A LA DIABETES ENFERMEDAD!

Actualizado: 7 dic 2021



Cuando empecé a pensar que la diabetes no era una enfermedad sino una deficiencia de insulina que debía suministrar a mi organismo de manera artificial, realmente cambió mi vida. Mi cuerpo empezó a sentirse más liviano y el miedo ya no era permanente. En cierto modo no era algo que pensara conscientemente, era como una fuerza que se iba apoderando de mis pensamientos hasta convencerme de ello. Quizá esta idea llegó a mi mente de manera instintiva. En ocasiones nos empeñamos en atender a nuestra voz interior cuando amanece negativa, pero esta vez agudicé mi sentido común, escuché su buen consejo y así fue como inicié el camino hacia un cambio maravilloso.

«Yo no estoy enferma, solo tengo que inyectarme insulina y hacerme glucometrias para mantener estables mis niveles de azúcar en la sangre». De ninguna manera podía, ni puedo permitirme pensar que estoy enferma. Por eso cuando me preguntaban: «¿cómo sigue?»me molestaba tanto. Uno no puede estar enfermo el resto de la vida y la diabetes te acompaña por el resto de la vida.


Si todos los días nos levantamos pensando que estamos enfermos, nos sentiremos enfermos… si uno carga la diabetes como un padecimiento incurable que lo atormentará para siempre, entonces, va a hacer que su vida sea un infierno. Si uno deja que la diabetes sea el eje central de la existencia y todo lo que hace, lo hace pensando en la diabetes, el tormento será permanente.


Se está enfermo cuando se tiene gripa, cuando da mal de estómago, cuando hay un dolor en el cuerpo… pero TENER DIABETES NO ES ESTAR ENFERMO. No admitan que su mente los manipule haciéndolos sentir enfermos o diferentes, ni se permitan manipular a las personas o las situaciones por la diabetes. La diabetes no duele y si está bien controlada no hay síntomas y sino hay síntomas entonces no hay enfermedad.


Recién me dio diabetes no me gustaba la clase de educación física, me daba miedo que se me bajara la glucemia y siempre estaba en conflicto con el profesor. Algún día me caí, pero no por que tuviera hipoglucemia, solo caí y le dije al profesor que era por un bajón de azúcar. Yo misma estaba saboteando mi capacidad de correr libre y tranquila permitiéndole a mi mente llenarse de miedo y negándome a convivir sin conflicto con la diabetes.


Quitar el peso de la palabra enfermedad en mi vida ha sido una de mis estrategias para poder convivir sanamente con esta condición. Cada quien encuentra sus propias estrategias, lo importante es buscarlas y permitirse vivir una vida lo más normal posible y no permitir que la diabetes nos destroce la mente lentamente.